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Complementos de boda
A día de hoy el ramo de novia es un complemento muy importante en el vestuario nupcial, imagina que llega la novia a la iglesia con las manos vacías, o cargando quien sabe qué otro tipo de objeto, a que nos parecería tan extraño e incluso fuera de lugar.  El ramo puede ser de cualquier tamaño, forma o color, más este adorno tan imprescindible complementa al estilismo de la novia aportándole armonía y belleza a la ves que simboliza alegría y amor.  
Sin embargo, el origen de los ramos de novia tiene muy poco de romántico y glamouroso. La teoría que más se acepta  afirma que la tradición de cargar flores en la ceremonia nupcial tiene varios siglos de antigüedad; se cree que en aquellos tiempos  las novias se veían obligadas a llevar  manojos de ajo, eneldo y otras hierbas para alejar a los malos espíritus, las envidias y los malos pensamientos de las personas que les deseaban el mal a la pareja, creían que  colocando en sus manos estas plantas con olores tan fuertes y nauseabundos  atraerían  energía positiva y buena suerte  para su futuro matrimonio. Pero el olor del ajo no es para nada romántico, por lo que, con el tiempo, las novias añadieron flores aromáticas para disfrazarlo y así evitar que el novio saliera corriendo del lugar. A cada flor se le fue atribuyendo un significado: algunas simbolizaban fertilidad, otras, inocencia, otras más, amor eterno… Desde entonces los ramos han evolucionado hasta convertirse en un lujoso ornamento que contiene, además de flores frescas, plantas, semillas, frutos y hasta joyas. Hoy día, la costumbre de arrojar el ramo de novia se basa en una superstición: la soltera  que lo atrape tendrá “la suerte” de casarse pronto, y es por esto que las mujeres se avientan  a cogerlo con tanta energía, y se empujan  unas a otras con tal de tenerlo en sus manos. Pero esta tradición tiene un origen mucho más práctico: ya que como sólo las mujeres solteras atrapaban el ramo de novia, de esta manera los hombres que se encontraban en la ceremonia podían saber qué chicas estaban disponibles e ir a por ellas, ya que en aquellos tiempos  las bodas eran festividades que al reunirse tantas personas, se podía encontrar pretendiente más fácilmente. 
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